La Chureca

octubre 2, 2008

Ha pasado ya más de un mes desde aquella experiencia y no creo ser capaz de expresar con palabras los hechos y mucho menos los sentimientos que afloraron en todos nosotros y que conformarán las personas que seremos mañana.

 

La Chureca es un basurero situado en plena capital de Nicaragua (Managua). Toneladas de basura que se extienden desde el lago arrasando todo lo que encuentran por delante. Pequeñas comunidades que tienen como vecinos los desechos, el olor penetrante y los vapores tóxicos que emanan de la montaña. La llamo montaña por que realmente La Chureca es un aglomerado de basura de más de 25 metros de altura, con distintos niveles y caminos que hacen que se asemeje a un grupo de colinas.

 

Acompañados por la encargada del proyecto para rehabilitar la zona nos adentramos en lo más profundo cuando ya todos habíamos visto y sufrido lo suficiente. Nuestra alma se encogía por momentos. Las heridas fueron muy profundas y no cicatrizarán nunca.

 

Llegamos en dos furgonetas pick-up y nos recibió un grupo de guardas que nos dio permiso para entrar. Unos chavalos se acercaron a nosotros, su subían a las furgonetas, hablaban y pedían algo para comer. Casualmente llevábamos algunos plátanos que devoraron. Pedían dinero y les dijimos que no podíamos dárselo, situación con la que te encontrarás cientos de veces y que siempre te sobrecogerá por muy curtido que estés. Para nuestra sorpresa, al rato de estar con los chavalos algunos de nosotros llevábamos cáscaras de plátano en los bolsillos. Los niños para sobrevivir y llevar algo de plata con la que colaborar en la economía familiar habían desarrollado la habilidad de realizar movimientos realmente ágiles. Desde ese preciso momentos supimos que la realidad que nos esperaba sería dura y más adelante nos daríamos cuenta de que esa realidad es una consecuencia directa de muchos de nuestros actos diarios.

 

Se nos explicó que La Chureca tiene vida propia, es decir que muchas personas se nutren de ella. Es preocupante que un recogedor de chatarra expuesto a muchísimas epidemias gane más dinero que un guarda de seguridad de un banco. Ganadería dentro del basurero, pastando plásticos y produciendo una leche que luego se comercializa en pequeños mercados callejeros. Familias afincadas en mitad de La Chureca, mujeres embarazadas, niños jugando a pelota, pensamientos nublados, corazones encogidos que al igual que ahora que lo recuerdo me paralizan impidiéndome continuar hablando sobre todo lo que vivimos.

 

La vuelta a casa reflejaba nuestro estado de ánimo y lo que se estaba forjando dentro de cada uno de nosotros. NADIE dijo nada.

 

 

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