Madrid, 17 de octubre de 2008.- “Tenemos que gritar muy alto que la crisis no es de ahora, porque un mundo en el que la mitad de la población vive a la intemperie, sin derechos ni oportunidades, es un mundo en crisis”. Con estas palabras, el dúo Gomaespuma se dirigía a las decenas de miles de personas que hoy han recorrido el centro de Madrid para exigir a la clase política medidas urgentes y definitivas contra la pobreza que, sólo en este año, ha dejado 50 millones más de personas con hambre, llegando al crítico número de casi mil millones de seres humanos en todo el planeta.

La Alianza Española contra la Pobreza, compuesta por más de mil organizaciones de sociedad civil, quiere denunciar que resulta intolerable que 30.000 niños y niñas mueran cada día por causas evitables cuando los gobiernos de los países desarrollados han demostrado ser capaces de poner sobre la mesa, de un día para otro, cientos de miles de millones de euros para rescatar a los bancos afectados por la crisis financiera. Igualmente la Alianza quiere advertir con esta movilización a los líderes mundiales que no se pueden escudar en esa crisis para recortar su ayuda al desarrollo. Precisamente, entre las medidas que la Alianza reivindica, destacan alcanzar el 0’7% de la RNB para ayuda al desarrollo con la máxima urgencia, así como abolir el 100% de la deuda externa de los países menos avanzados y eliminar los privilegios de los países ricos en las normas de comercio internacional. “Estamos orgullosos de la respuesta ciudadana y tenemos que seguir presionando todos juntos para que esta exigencia unánime se convierta en avances reales”, manifestaba al término de la manifestación de Madrid el portavoz de la Alianza, José Mª Medina.

Más de medio centenar de ciudades se sumaron hoy al llamamiento en nuestro país y otras muchas continuarán haciéndolo hasta el domingo. Pueden ver las citas en http://www.rebelatecontralapobreza.org Las personas que no puedan desplazarse hasta uno de esos puntos podrán también exigir “en su nombre” el cumplimiento de los compromisos a través de la ciberacción que la Alianza ha puesto en marcha en esa misma web.

Texto extraido de: http://www.rebelatecontralapobreza.org/spip.php?article539

El mundo pinta naturalezas muertas, sucumben los bosques naturales, se derriten los polos, el aire se hace irrespirable y el agua intomable, se plastifican las flores y la comida, y el cielo y la tierra se vuelven locos de remate.

Y mientras todo esto ocurre, un país latinoamericano, Ecuador, está discutiendo una nueva Constitución. Y en esa Constitución se abre la posibilidad de reconocer, por primera vez en la historia universal, los derechos de la naturaleza.  

La naturaleza tiene mucho que decir, y ya va siendo hora de que nosotros, sus hijos, no sigamos haciéndonos los sordos. Y quizás hasta Dios escuche la llamada que suena desde este país andino, y agregue el undécimo mandamiento que se le había olvidado en las instrucciones que nos dio desde el monte Sinaí: “Amarás a la naturaleza, de la que formas parte”.  

Un objeto que quiere ser sujeto. Durante miles de años, casi toda la gente tuvo el derecho de no tener derechos.  

En los hechos, no son pocos los que siguen sin derechos, pero al menos se reconoce, ahora, el derecho de tenerlos; y eso es bastante más que un gesto de caridad de los amos del mundo para consuelo de sus siervos.  

¿Y la naturaleza? En cierto modo, se podría decir, los derechos humanos abarcan a la naturaleza, porque ella no es una tarjeta postal para ser mirada desde afuera; pero bien sabe la naturaleza que hasta las mejores leyes humanas la tratan como objeto de propiedad, y nunca como sujeto de derecho. 

Reducida a mera fuente de recursos naturales y buenos negocios, ella puede ser legalmente malherida, y hasta exterminada, sin que se escuchen sus quejas y sin que las normas jurídicas impidan la impunidad de sus criminales. A lo sumo, en el mejor de los casos, son las víctimas humanas quienes pueden exigir una indemnización más o menos simbólica, y eso siempre después de que el daño se ha hecho, pero las leyes no evitan ni detienen los atentados contra la tierra, el agua o el aire.  

Suena raro, ¿no? Esto de que la naturaleza tenga derechos… Una locura. ¡Como si la naturaleza fuera persona! En cambio, suena de lo más normal que las grandes empresas de Estados Unidos disfruten de derechos humanos. En 1886, la Suprema Corte de Estados Unidos, modelo de la justicia universal, extendió los derechos humanos a las corporaciones privadas. La ley les reconoció los mismos derechos que a las personas, derecho a la vida, a la libre expresión, a la privacidad y a todo lo demás, como si las empresas respiraran. Más de 120 años han pasado y así sigue siendo. A nadie le llama la atención.  

Gritos y susurros. Nada tiene de raro, ni de anormal, el proyecto que quiere incorporar los derechos de la naturaleza a la nueva Constitución de Ecuador. 

Este país ha sufrido numerosas devastaciones a lo largo de su historia. Por citar un solo ejemplo, durante más de un cuarto de siglo, hasta 1992, la empresa petrolera Texaco vomitó impunemente 18 mil millones de galones de veneno sobre tierras, ríos y gentes. Una vez cumplida esta obra de beneficencia en la Amazonia ecuatoriana, la empresa nacida en Texas celebró matrimonio con la Standard Oil. Para entonces, la Standard Oil de Rockefeller había pasado a llamarse Chevron y estaba dirigida por Condoleezza Rice. Después un oleoducto trasladó a Condoleezza hasta la Casa Blanca, mientras la familia Chevron-Texaco continuaba contaminando el mundo. 

Pero las heridas abiertas en el cuerpo de Ecuador por la Texaco y otras empresas no son la única fuente de inspiración de esta gran novedad jurídica que se intenta llevar adelante. Además, y no es lo de menos, la reivindicación de la naturaleza forma parte de un proceso de recuperación de las más antiguas tradiciones de Ecuador y de América toda. Se propone que el Estado reconozca y garantice el derecho a mantener y regenerar los ciclos vitales naturales, y no es por casualidad que la Asamblea Constituyente ha empezado por identificar sus objetivos de renacimiento nacional con el ideal de vida del sumak kausai. Eso significa, en lengua quechua, vida armoniosa: armonía entre nosotros y armonía con la naturaleza, que nos engendra, nos alimenta y nos abriga y que tiene vida propia, y valores propios, más allá de nosotros. 

Esas tradiciones siguen milagrosamente vivas, a pesar de la pesada herencia del racismo que en Ecuador, como en toda América, continúa mutilando la realidad y la memoria. Y no son sólo el patrimonio de su numerosa población indígena, que supo perpetuarlas a lo largo de cinco siglos de prohibición y desprecio. Pertenecen a todo el país, y al mundo entero, estas voces del pasado que ayudan a adivinar otro futuro posible. 

Desde que la espada y la cruz desembarcaron en tierras americanas, la conquista europea castigó la adoración de la naturaleza, que era pecado de idolatría, con penas de azote, horca o fuego. La comunión entre la naturaleza y la gente, costumbre pagana, fue abolida en nombre de Dios y después en nombre de la civilización. En toda América, y en el mundo, seguimos pagando las consecuencias de ese divorcio obligatorio.

Texto extraido de ” http://www.rel-uita.org/contratapa/galeano-4.htm

El otro día leí una historia real que os quiero explicar. Transcurre en Alemania, en el comedor de una universidad de allí, donde una joven teutona, tras dejar la bandeja de su comida en la mesa se da cuenta con fastidio que se ha olvidado los cubiertos. Acude otra vez al mostrador a por ellos y, al volver, se encuentra con una sorpresa: un joven negro se está zampando tranquilamente su comida.

Pasada la sorpresa inicial, la joven piensa que, probablemente, ese joven negro está tan necesitado que no tiene ni el dinero suficiente para pagarse una comida en los económicos comedores universitarios (porque son económicos para el alto nivel de vida de un alemán, claro). Así que decide sentarse frente a él esgrimiendo una amplia sonrisa. El chico se la devuelve, tímido. Ella, ni corta ni perezosa, comienza a comer también del plato. Así, en armonía, entre sonrisas, se van zampando en ordenado turno la ensalada ella, el pollo él; el pan él, las galletas ella; el yogur ella, la pieza de fruta él. Una vez concluida la comida, el joven negro se levanta y se despide de ella con otra nueva sonrisa tímida.

Cuando el joven se va, la alemana descubre en la mesa que hay justo detrás su abrigo colgando del respaldo de la silla y su plato de comida intacto.

Así que, quien pretendía estar dando una lección de civismo, la recibió en plena cara. La joven —con toda la buena voluntad del mundo, seguro— pretendió demostrar su alto nivel de educación y acabó recibiendo toda una lección de quien se supone que proviene de un lugar destartalado, mugriento, a años luz de nuestro bendito occidente.

Y es que ese es uno de los riesgos de caer en la contemplación de los otros con condescendencia. Asumimos que los pobres —pobres somos todos, entiéndase aquí a los que están el último escalón— son menos educados que nosotros porque para algo son pobres, ¿no? Hay en ese especial mimo maternalista por las minorías marginadas una semilla de soberbia, de creerse superior, de proteger cual madre superiora, pobrecitos que descarriados están. Si esa chica hubiera preguntado al joven negro por qué estaba comiendo de su plato, todo se hubiera aclarado y no hubiera pasado de una mera confusión solucionada con una sonrisa ruborizada por parte de la joven. Pero presupuso que, por ser negro, era pobre y, encima, maleducado, pero de esa mala educación que se supone que viene ligada a la pobreza.

Y leyendo esa historia me vino a la memoria la visión que tuvieron mis padres cuando estaban en Sevilla celebrando sus bodas de plata. Comiendo pescaditos en una terraza sevillana, un chavalito iba pidiendo unas monedas. Mis padres le dieron algo, no recuerdo cuánto. Otros no dieron nada. Pero cuando el niño llegó a la mesa donde un harapiento pobre daba cuenta de una barra de pan, un paquete de quesitos y un vaso de vino que había pedido, este, ni corto ni perezoso, partió la barra por la mitad y le dio varios quesitos, tras lo cual siguió zampando tranquilamente.
Mis padres siguieron con su comida, pero no pudieron evitar que les dejara un sabor rancio: quien menos tenía compartió, sin esperar gratitud ni nada a cambio.

Nada que ver con esa gente que, cuando entra alguien a una tienda o a un bar pidiendo, elevan la voz diciendo aquello de: “no le des ná, ¡que seguro que es pa gastárselo en vino!”.

A estos sí les vendría bien un buen vaso de vino. Pero para ayudarles a tragar esa mezquindad y esa soberbia que se les ha quedado atascada en la garganta. Y lo peor es que tipo de comentarios vienen muchas veces de personas que están en el límite, que, en cualquier momento, pueden caer en la miseria. Pero, por lo visto, la miseria se trata como si fuera una maldición: la conjuramos y se va. El enemigo es el pobre, el borracho, el enfermo, el mutilado, el débil.

Pues se olvidan de una cosa: nosotros no somos los descendientes de los reyes, ni de los vencedores. Somos los descendientes de los que superaron las pestes, las hambrunas, las guerras, las sucesivas explotaciones por parte del amo de turno.

La historia, pues, nos pertenece. Eso sí, toca a cada uno ser consecuente o no con ella.

O eso, o seguir mirando a los que están peor que nosotros por encima del hombro, actitud que lejos de mostrar fortaleza sólo sirve para esconder el miedo. El miedo a que mañana sea yo el que esté así, sin nada más que mi desnuda humanidad para enfrentarme al mundo.

La Chureca

octubre 2, 2008

Ha pasado ya más de un mes desde aquella experiencia y no creo ser capaz de expresar con palabras los hechos y mucho menos los sentimientos que afloraron en todos nosotros y que conformarán las personas que seremos mañana.

 

La Chureca es un basurero situado en plena capital de Nicaragua (Managua). Toneladas de basura que se extienden desde el lago arrasando todo lo que encuentran por delante. Pequeñas comunidades que tienen como vecinos los desechos, el olor penetrante y los vapores tóxicos que emanan de la montaña. La llamo montaña por que realmente La Chureca es un aglomerado de basura de más de 25 metros de altura, con distintos niveles y caminos que hacen que se asemeje a un grupo de colinas.

 

Acompañados por la encargada del proyecto para rehabilitar la zona nos adentramos en lo más profundo cuando ya todos habíamos visto y sufrido lo suficiente. Nuestra alma se encogía por momentos. Las heridas fueron muy profundas y no cicatrizarán nunca.

 

Llegamos en dos furgonetas pick-up y nos recibió un grupo de guardas que nos dio permiso para entrar. Unos chavalos se acercaron a nosotros, su subían a las furgonetas, hablaban y pedían algo para comer. Casualmente llevábamos algunos plátanos que devoraron. Pedían dinero y les dijimos que no podíamos dárselo, situación con la que te encontrarás cientos de veces y que siempre te sobrecogerá por muy curtido que estés. Para nuestra sorpresa, al rato de estar con los chavalos algunos de nosotros llevábamos cáscaras de plátano en los bolsillos. Los niños para sobrevivir y llevar algo de plata con la que colaborar en la economía familiar habían desarrollado la habilidad de realizar movimientos realmente ágiles. Desde ese preciso momentos supimos que la realidad que nos esperaba sería dura y más adelante nos daríamos cuenta de que esa realidad es una consecuencia directa de muchos de nuestros actos diarios.

 

Se nos explicó que La Chureca tiene vida propia, es decir que muchas personas se nutren de ella. Es preocupante que un recogedor de chatarra expuesto a muchísimas epidemias gane más dinero que un guarda de seguridad de un banco. Ganadería dentro del basurero, pastando plásticos y produciendo una leche que luego se comercializa en pequeños mercados callejeros. Familias afincadas en mitad de La Chureca, mujeres embarazadas, niños jugando a pelota, pensamientos nublados, corazones encogidos que al igual que ahora que lo recuerdo me paralizan impidiéndome continuar hablando sobre todo lo que vivimos.

 

La vuelta a casa reflejaba nuestro estado de ánimo y lo que se estaba forjando dentro de cada uno de nosotros. NADIE dijo nada.

 

 

 

Los sevillanos Reincidentes estrenaron nuevo disco en abril. América, canciones de ida y vuelta es el título de este recopilatorio de canciones que es un tributo a la cultura latinoamericana.

Para los que hemos tenido la oportunidad de conocer la realidad de algunos países latinoamericanos, sus gentes, ciudades, su historia y sus ideas políticas este disco es una puerta abierta a los recuerdos y una clara reafirmación de nuestra manera de concebir el mundo.

Canciones de Silvio Rodríguez, Pablo Milanes, León Gieco, Ignacio Cabañas y mucho más que forman parte de un legado para la cultura de una humanidad cada vez menos humana. Como asegurna los propios miembros de Reincidentes.

Cinco noches arrechas.

septiembre 15, 2008

 

No he tenido la posiblidad de leerlo todavía pero he oido hablar muy bien de este libro. Esta escrito por Maria López Vigil (Cubana afincada en Nicaragua) que nos presenta cinco cuentos que forman parte de las leyendas de la tradición nicaragüense.

Se trata de leyendas bien conocidas por los habitantes del país centroamericano. “La cegua”, “El cura sin cabeza”, “El cadejo”, “La carreta nagua” y “El Caballo Arrechavala” son los cinco cuentos que completan este libro. Se trata de 5 noches de miedo, “todo el mundo en Nicaragua ha escuchado de estos espantos… todos los pueblos los tienen” comenta la autora.

En definitiva, un libro entretenido que nos acerca mucho más a la cultura nica. A mi personalmente durante mi estancia en Nicaragua me contaron algunas historias de miedo y puedo asegurar que lograron asustarme.

No estoy seguro de si es posible conseguir este libro en España. Voy a investigar y en cuanto sepa algo lo comentaré en el blog.

La invitación

septiembre 9, 2008

 

No me interesa lo que hacés para ganarte la vida. Quiero saber lo que añorás, si te atrevés a soñar el encuentro con lo que tu corazón anhela.

No me interesa la edad que tenés. Quiero saber si te arriesgarás a hacer el ridículo por amor, por tus sueño, por la aventura de sentirte con vida.

No me interesa cuáles planetas cuadran tu luna. Quiero saber si has tocado el centro de tu tristeza, si te has abierto por las traiciones de la vida, o si te has secado y cerrado por el temor a más dolor. Quiero saber si podés sentarte con el dolor, el mío y el tuyo, sin moverte para esconderlo, disiparlo o repararlo. Quiero saber si podés estar con la ALEGRÍA, la mía y la tuya, si podés bailar silvestre dejando que el extásis te llene hasta las puntas de tus dedos, sin advertencias de tener cuidado, de ser realistas, ni de recordar las limitaciones de los seres humanos.

No me interesa si la historia que contás es verdadera. Quiero saber si podés decepcionar a otra persona por ser fiel a tu propia verdad: si podés soportar que te acusen de traición sin traicionar a tu propia alma. Quiero saber si podés ser una persona leal y digna de confianza. Quiero saber si podés ver belleza aunque no esté bonita todos los días, si podés nutrir tu vida de esta presencia. Quiero saber si podés vivir con el fracaso, el tuyo y el mío, y todavía parate a la orilla del lago y gritar al aro plateado de la luna llena: “Sí!”.

No me interesa saber donde vivís o cuánto dinero tenés… No me interesa dónde, con quién, ni qué has estudiado. Quiero saber qué te sostiene desde adentro cuando todo el resto se desprende. Quiero saber si podés estar a solas con vos, y si de veras te gusta la compañía que guardás en los momentos de vacío.

Oriah Soñadora de Montaña, Anciana Indígena. 

NICARAGÜITA

agosto 9, 2008

Caminos que se quedaron sin recorrer
por los que un día perecieron
“¿Dónde están los sueños que les unieron?”
Sólo quedan llantos eternos, generaciones perdidas…
luchas que provocan incurables heridas.
Niño de mirada gastada
“¿Qué miras?”
En tus ojos veo dolor,
en tus manos sacrificio,
en tu sonrisa amor.
Tu esperanza me empuja hacia adelante
“¿Vienes conmigo?”
Atrévete a soñar,
déjalo todo atrás
porque juntos lo podemos cambiar.

Las llenas

julio 27, 2008

Cuando llueve en Nicaragua es habitual que se produzcan llenas, o bien por el desbordamiento de los ríos o por la acumulación de agua en los caminos por la falta de alcantarillado.

Hace dos viernes estuvo lloviendo desde las 3 de la mañana hasta las 12 del día siguiente y difícilmente pudimos dormir. El golpe de la lluvia sobre el techo de zinc era ensordecedor. A las 5 de la mañana todos estábamos despiertos quejándonos de lo mal y poco que habíamos dormido y de los pequeños desperfecto que sufrió nuestra casa (goteras que mojaron nuestra ropa y material de enseñanza). Más adelante nos dimos cuenta de lo egoísta y absurdo que era nuestro enfado.

Nuestros vecinos se acercaron a la casa y los niños nos contaron que habían dormido al nivel del agua y que se habían mojado bastante. Nosotros sin embargo estábamos secos. Teníamos una reunión con las familias de Talista para hablar sobre el tema del desalojo pero las condiciones eran tan negativas que hubiese sido imposible llegar hasta ellos. Nos dio mucha rabia “abandonarles” en un momento como este pero realmente era imposible acceder a sus casas.

Teníamos que llegar a las 5 de la tarde a Granada a una reunión con el equipo de trabajo. Los autobuses no salían debido a las condiciones de las carreteras y la única manera de llegar era haciendo raid (autostop). Nos costo un poco pero finalmente nos subimos a camión que transportaba arroz. Nunca podré olvidar este viaje. Mirase para donde mirase todo eran casas inundadas, gente con agua hasta la cintura, niños subidos a hamacas o a hombros de sus madres para no mojarse. No paraba de preguntarme que iban hacer estas familias por la noche. Sus casas seguirían inundadas y sus camas empapadas. Fueron muchos sentimientos unidos pero uno prevalecía por encima del resto; LA IMPOTENCIA. Para mi fue un viaje eterno, dos horas que siempre estarán en mi memoria y que me acompañarán toda la vida.

La reunión en Granada fue muy fructífera ya que interiorizamos e intentamos digerir todo lo vivido durante la semana en la zona rural. Al terminar, todos estábamos muy tocados por lo vivido y salió de nosotros el proponer al equipo de trabajo acudir al día siguiente a las zonas afectadas para mostrar nuestro apoyo y ayuda. Es cierto que nos dejamos llevar mucho por los sentimientos y el equipo nos puso los pies en la tierra. Afortunadamente esa noche no llovió y a la mañana siguiente salió el sol. Las noticias desde la zona fueron buenas. En esta caso he de decir que una imagen vale más que mil palabras.

Tepalón

julio 14, 2008

La  semana en la zona rural ha sido intensa. Tepalón es una comunidad de campesinos y pescadores que se encuentra aproximadamente a 2 horas de Granada.  Al estar situada al lado del río la cantidad de zancudo (mosquitos)  es mucho mayor que en la ciudad. Nuestros píes y piernas pueden dar fe de ello.

El horario también es mucho más duro. Los campesinos se levantan a las 5 :oo de la mañana para empezar su jornada de trabajo y las 20:00 horas apenas queda alguién despierto. Los cortes constantes de agua y de luz hacen que la vida gire en función del horario solar.

Lo primero que hicimos al llegar fue ir casa a casa avisando de nuestra llegada. La mayoría de la gente ya lo sabía  gracias al trabajo previo de  Calli-Tanday y Fundavi. Es muy emotivo para los que ya hemos trabajado en esta comunidad , y muy sorprendente para los que vienen por primera vez,  ver como la gente te “abre” las puertas de sus casas y te reciben con un cariño especial que en mi opinión no existe en los países del primer mundo. Les explicamos que ibamos a estar un mes impartiendo clases de refuerzo escolar para los chavalos y de alfabetización  para adultos en las Casas Comunales de la comunidad, invitándoles a acudir, y en definitiva mostrándoles nuestro apoyo y deseos de compartir conocimientos.

Unos de los mayores problemas en educación de las comunidades  rurales Nicaragua es lo que ellos denominan “clases multigrado”. Es muy      habitual encontrarse en la escuela con clases de diversos grados y niveles. Imaginaros el retraso que supone para un niño de 10 de años compartir clase con otro de 5. Son pocos los maestros que trabajan en estas zonas  y muchos los chavalos, por lo que es imposible separarlos por grados. Nuestro propósito era organizar nuestras clases en función de los distintos niveles y grados y después de una semana de trabajo, podemos decir que lo hemos logrado en la mayoría de los casos.

Conseguir que los adultos se animen a venir a las clases es algo complicado pero en Tepalón y El Tabacal  tenemos dos grupos de alfabetización sobre los que os hablaremos en otra ocasión.

A aprte de las clases, hemos tenido muchas más experiencias. El año pasado financiamos un proyecto de agua en El Porvenir (comunidad de 9 familias al final de Tepalón). El agua sólo les llega durante 50 minutos aldía en los que llenan barriles y bidones. Ahora al menos tienen acceso a un agua limpia que pueden beber y con la que pueden bañarse, evitando así infecciones y mejorando notablemente su higiene. Es gratificante ver como gracias anuestros socios, a nuestro trabajo y sobretodo a la contraparte de la comunidad,sus condiciones de vida han mejorado.

Otra experiencia, en este caso incómodoa debido a la injusticia que supone, es la intenciónde desalojo de unoscampesinos que viven y trabajan en la finca de Talista. El propietario vaa vender las tierras y en laventa no incluye a sus habitantes. La intenciónes traspasarlos de un lugar a otro como si fuesen mero ganado. Estamos hablando ya con unos abogado para que se haga en las mejores condiciones posibles, la gente no quiere ya que el finquero les ha ofrecido un trozo de tierra a cada una de las 33 familias afectadas y tienen miedo a que si se organizan y se enfrentan al finquero, quedarse sin nada. 

La abogada que quiere ayudarles, nos ha dicho que el gobierno ha puesto una nueva ley en la que dice que quedan prohibidos los desalojos, pero por otra parte en Talista se vive en condiones mucho peores a las de Tepalón. Nuestra intención  es vamos a intentar organizar a las familias para que exigan los siguientes derechos:

– titulo de prpiedad de las nuevas tierras
– indemnizaciones por cambio de lugar
– transporte del material de las antiguas casas
– contruccion de nuevas viviendas para todos los afectados…. esto es un poco utópico pero esta va a ser la lucha que vamos a intentar que libre la gente de talista con todo nuestro apoyo.

Hoy por hoy no quieren pelearlo por miedo a perder la tierra, pero vamos a decirles de sus derecho que no conocen y las nuevas leyes que les amparan. Ya sabemos que derecho que no se exige, DERECHO QUE NO SE CUMPLE.